martes, 2 de diciembre de 2008

Día triste y oscuro


Me levanto a las 7 de la mañana y lo único que se escucha es el sonido de las gotas al caer en el tejado, ese ruido de mil cositas diminutas golpeando un cuerpo sólido, un incansable ruido de mil golpes al minuto que parece que te están perforando la cabeza. A esto que me dispongo a salir de la cama cuando me doy cuenta que el frio que hace fuera de las mantas es infernal y todas estas cosas juntas son como una carga pesada que no te dejan levantarte de la cama. ¡Quiero quedarme en la cama todo el día sin hacer nada! Luego te pones a pensar en la mala noche que has pasado. Te has despertado como 4 o 5 veces, los sueños sólo te han dado un disgusto tras otro, tienes que estudiar que en una semana empiezas examenes... No te queda más remedio que levantarte y continuar con tus obligaciones, por mucho que no te apetezcan una mierda tener que hacerlas. Hoy es típico día oscuro, en el que para ir por la calle necesitas agudizar los sentidos porque no ves el final de la calle casi, esos días de otoño-invierno que siempre me han gustado porque siempre he sido el feliciano que al mal tiempo siempre hay que ponerle buena cara.
Son las 9 de la mañana, el termometro marca 8 grados centígrados, empieza a verse algo más de luz, ¿se despejará el día? o será tipico amago de Donosti en el que te deja ver un rayo de sol y, así como lo has visto, al poco tiempo se pone a jarrear y volvemos a los inicios del día, día oscuro con una lluvia cansina que no acaba nunca y en la que vayas a donde vayas acabas empapado hasta los huesos...
Después de todo este rollo que acabo de escribir, pienso que es hora de empezar con las obligaciones y ponerme a estudiar, que es la unica cosa que depende de mí y de la que se seguro que serán de las pocas cosas que me beneficiarán en mi futuro.

Que os vaya bonita la vida a todos!

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